Kit de supervivencia

En el día a día de la gestión de tu negocio, y sobre todo en lo referente al desarrollo de tu planificación estratégica, es habitual que una gran parte de tus decisiones estén basadas en el aprendizaje práctico que has alcanzado a través de tu experiencia, o que, en aquellas situaciones en las que no puedes contar con este bagaje previo, optes por una cierta tendencia a dejarte llevar por tu ‘olfato para los negocios’, aun asumiendo que este modo de actuación no está basado en hechos medibles y cuantificables, sino más bien en un proceso de ‘prueba y error’.
Al realizar un análisis del tejido empresarial que nos rodea, se suele generalizar sobre la impresión de que aquellas empresas que acuden habitualmente a fuentes de financiación externas, se encuentran en una posición de debilidad financiera frente a aquellas que prefieren abordar el desarrollo de sus proyectos con fondos propios.
Poner en marcha un nuevo proyecto empresarial o consolidar el crecimiento de tu negocio a lo largo de los años implica, como no podría ser de otra manera, la necesidad de tener las ideas muy claras en cuanto a tu situación actual, las metas que quieres alcanzar y, sobre todo, las actuaciones que hay que llevar a cabo a corto, medio y largo plazo para la consecución con éxito de estos objetivos.
A la hora de afrontar el proceso de concepción, diseño y puesta en marcha de un nuevo proyecto empresarial, no cabe duda de que la posibilidad de que este no se ajuste a tus planes y expectativas siempre estará presente en tus pensamientos.
En el mundo empresarial, y muy especialmente en el ámbito de la empresa familiar, uno de los aspectos que, sin duda, genera una mayor incertidumbre a nivel organizacional y estratégico, reside en el necesario cambio generacional que debe llevarse a cabo una vez que las personas que, con todo su esfuerzo, sudor y renuncias han conseguido convertir ese ‘sueño de juventud’ en una realidad, deciden dejar paso a aquellos que están llamados a tomar las riendas del negocio y continuar con su andadura.
En este repaso que venimos realizando durante las últimas semanas a aquellos instrumentos que puedes encontrar en el mercado si están interesado en la financiación de tu idea de negocio, la puesta en marcha y consolidación de tu proyecto emprendedor o, incluso, para la obtención de recursos que permitan abordar inversiones interesantes para el crecimiento y expansión comercial de tu empresa, hoy queremos detenernos en una figura relativamente reciente, pero que está alcanzando una considerable notoriedad en este sentido, como es el crowdlending.
Durante las últimas semanas, desde OGE Consultores hemos querido realizar un repaso pormenorizado de las distintas vías de financiación que tienes a tu disposición para la posible obtención de recursos económicos dirigidos a la puesta en marcha de tu idea de negocio, si eres un emprendedor, o para disponer de la financiación necesaria para el desarrollo de diferentes proyectos en el seno de tu empresa, especialmente aquellos dirigidos a posibilitar su crecimiento y consolidación empresarial.
En nuestro repaso a las diferentes agentes y entidades de financiación que pueden ayudarte a dar forma, desarrollar y consolidar tu proyecto empresarial, hoy queremos detenernos en dos figuras que, si bien no se pueden considerar, en un sentido estricto, como instrumentos para la obtención directa de recursos económicos orientados a hacer realidad tu idea de negocio o abordar nuevos retos, sí que ejercen un protagonismo cada vez mayor en el apoyo a este tipo de iniciativas, como son las incubadoras y aceleradoras de empresas.